Las redes de control industrial de mayor escala y complejidad presentan riesgos y necesidades de ciberseguridad que habitualmente no pueden alcanzarse aplicando un modelo de segmentación tradicional. Factores como la presencia de equipos obsoletos críticos, equipos gestionados por terceros o el incremento en la presencia de tecnologías IoT que requieren conexiones externas, están motivando la adopción de arquitecturas más avanzadas a la hora de aplicar el principio de defensa en profundidad.
Una correcta segmentación puede ser un aspecto fundamental en la prevención de ataques, fundamentalmente en su propagación hasta activos esenciales y críticos en la producción. También resulta importante, adecuarse al entorno a segmentar. Es un error muy común tratar de segmentar las redes partiendo de conceptos y esquemas similares al entorno IT.
En este artículo se expondrán algunos nuevos modelos de redes y consejos para trabajar en una segmentación correcta en un entorno donde conviven diversos componentes implicados (OT, IIoT, IT, IoT).
Las organizaciones se enfrentan al reto constante de adoptar nuevas estrategias de seguridad, como el modelo Zero Trust, que opera bajo la premisa de "nunca confiar, siempre verificar". Este cambio es crucial especialmente en entornos en la nube, donde la gestión de identidades y acceso a recursos es más compleja. En particular, el Secure Web Gateway (SWG) es un sistema clave, que se enfoca en controlar el acceso de los usuarios a la web, proteger contra amenazas basadas en la web y hacer cumplir las políticas de seguridad. Actúa como intermediario entre los usuarios e Internet, filtrando e inspeccionando el tráfico web para garantizar que cumple con los requisitos de seguridad de la organización.
Sin embargo, implementar y gestionar SWGs presenta desafíos significativos, como la integración con infraestructuras existentes, la gestión de la complejidad y escalabilidad. Estos desafíos requieren una atención meticulosa para garantizar una protección efectiva y eficiente en el cambiante panorama de la ciberseguridad. Este artículo explora el propósito y la función de las SWG, así como su arquitectura, su capacidad para proteger contra ciberamenazas y las mejores prácticas para su implementación.
El creciente desarrollo del malware enfocado al mundo industrial no ha parado su maquinaria ni mucho menos. Varios grupos de investigación han detectado un nuevo malware llamado Fuxnet y actualmente se encuentran investigando su alcance. Esta pieza tiene la capacidad de enviar peticiones concretas a nivel serie, por RS485/MBus, llevando a cabo inundaciones a más de 87.000 de activos, entre sistemas de control y sensores integrados que se encuentran desplegados en diferentes sectores. De entre las infraestructuras que se ven comprometidas por este malware encontramos hospitales, aeropuertos y otras infraestructuras críticas que proporcionan servicios esenciales a la población.
MITRE Caldera OT se destaca principalmente por ser una herramienta de código abierto que permite la simulación de diferentes ciberataques en entornos industriales. Esta herramienta fue creada por MITRE y CISA (US Cybersecurity and Infrastructures Security Agency), ya que los expertos veían la necesidad de poder mejorar y comprender la ciberseguridad en entornos industriales sin utilizar una alta cantidad de recursos.
Además, esta herramienta está pensada para ser utilizada, tanto por el equipo de Red Team como por el de Blue Team, permitiendo que ambos equipos colaboren entre sí para mejorar el nivel de ciberseguridad en dichos entornos.
En el ámbito de la ciberseguridad los sistemas CASB desempeñan un papel crucial al proporcionar una capa de protección adicional para aplicaciones en la nube. Este enfoque previene amenazas, detecta malware y asegura la privacidad en un entorno digital, abordando así la creciente necesidad de protección de datos.
Este artículo explora cómo funcionan los sistemas CASB, sus aplicaciones clave y sus beneficios en términos de seguridad y privacidad, garantizando que las aplicaciones operen protegiendo datos en entornos cloud y manteniendo un control detallado sobre operaciones en la nube. Desde la evaluación de proveedores hasta la detección de comportamientos maliciosos, su versatilidad se extiende, ofreciendo beneficios como la mitigación de riesgos y una mejora de la seguridad en la nube.